Tú allá, yo
acá… la lluvia sigue cayendo y por lo visto no cesará hasta finalizar el
atardecer. Día gris. Miro por la
ventana, diviso las lágrimas que el cielo apenado deja caer. En la radio suena
una canción que dice más que simple palabras y evoca más de un millón de
melodías, ella te trae hasta mí, te estampas en mi mente, se eriza mi piel.
Escucho tu risa, brillan mis ojos, sin embargo al cabo de unos minutos vuelvo a
la realidad y no estás.
Decido volver
a mi libro, trato de concentrar mi mente
en él, pero solo veo letras, letras y más letras… no dicen nada, absolutamente
nada. Miro el reloj, tampoco me dice nada, la hora siempre es la misma y no ha
pasado el tiempo. Me he estancado en los minutos, y parecen siglos que no
transcurren. Cierro el libro con parsimonia, suspiro hondo como queriendo
matarte entre la inhalación y la exhalación del aire. Es en vano, ni siquiera
existe motivo alguno para hacerlo.
No quiero
esperar, no quiero, no debo y sin embargo lo hago. ¿Cómo luchar contra esos
impulsos que nos mueven por dentro? ¿Se puede luchar? Preguntas van y vienen,
pero al llegar a un puerto no traen respuesta, sólo más preguntas.
Mas quisiera
tocarte en este momento con mis pensamientos, cerrar los ojos y encontrarte.
Que me mires y me abraces tan fuerte como solías hacerlo. Pero no, no pasará. No me quieras engañar
nostalgia, la realidad no se me debe
escapar. Porque si eso sucede, se comienzan a anunciar tempestades a mis ojos y
no quiero mojar la tapa del libro, él no tiene la culpa. Aprieto mis puños para
matar las ganas de escucharte, tu voz siempre me tranquilizó… me hizo sentir
feliz. Y ahora ¿qué? Ahora no estás me digo, una y otra vez. Y no me lo digo, pero lo sé, tampoco soy
feliz.
La lluvia ha
cesado, pequeñas figuras de cielo azul se dejan ver. Y sé que en alguna parte
de este mundo desquiciado estás, sonriendo, con tu forma de caminar, y tu paz
hasta para mirar. Sonrío entre tanta tristeza, la vida pasa y no tiene mucho
sentido si no estás acá, pero sin embargo existes, y le agradezco a la vida
porque sea así.
Autora: Yésica Garro
No hay comentarios.:
Publicar un comentario