jueves, 8 de enero de 2015

Tú, yo ... Nostalgia

Tú allá, yo acá… la lluvia sigue cayendo y por lo visto no cesará hasta finalizar el atardecer. Día gris.  Miro por la ventana, diviso las lágrimas que el cielo apenado deja caer. En la radio suena una canción que dice más que simple palabras y evoca más de un millón de melodías, ella te trae hasta mí, te estampas en mi mente, se eriza mi piel. Escucho tu risa, brillan mis ojos, sin embargo al cabo de unos minutos vuelvo a la realidad y no estás. 
Decido volver a mi libro,  trato de concentrar mi mente en él, pero solo veo letras, letras y más letras… no dicen nada, absolutamente nada. Miro el reloj, tampoco me dice nada, la hora siempre es la misma y no ha pasado el tiempo. Me he estancado en los minutos, y parecen siglos que no transcurren. Cierro el libro con parsimonia, suspiro hondo como queriendo matarte entre la inhalación y la exhalación del aire. Es en vano, ni siquiera existe motivo alguno para hacerlo.
No quiero esperar, no quiero, no debo y sin embargo lo hago. ¿Cómo luchar contra esos impulsos que nos mueven por dentro? ¿Se puede luchar? Preguntas van y vienen, pero al llegar a un puerto no traen respuesta, sólo más preguntas.
Mas quisiera tocarte en este momento con mis pensamientos, cerrar los ojos y encontrarte. Que me mires y me abraces tan fuerte como solías hacerlo.  Pero no, no pasará. No me quieras engañar nostalgia,  la realidad no se me debe escapar. Porque si eso sucede, se comienzan a anunciar tempestades a mis ojos y no quiero mojar la tapa del libro, él no tiene la culpa. Aprieto mis puños para matar las ganas de escucharte, tu voz siempre me tranquilizó… me hizo sentir feliz. Y ahora ¿qué? Ahora no estás me digo, una y otra vez.  Y no me lo digo, pero lo sé, tampoco soy feliz.
La lluvia ha cesado, pequeñas figuras de cielo azul se dejan ver. Y sé que en alguna parte de este mundo desquiciado estás, sonriendo, con tu forma de caminar, y tu paz hasta para mirar. Sonrío entre tanta tristeza, la vida pasa y no tiene mucho sentido si no estás acá, pero sin embargo existes, y le agradezco a la vida porque sea así.

Autora: Yésica Garro

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