domingo, 22 de febrero de 2015

El tiempo detenido

"Ese deseo irremediable de querer aprisionar tu mirar y todo lo que ella trama, resguardarla en los rincones de mi cuarto, de mi ser. Tenue instante capturado en tus pupilas transparentes, mi tiempo lo reclama, me será eficiente para mis noches de insomnio, para enfrentar aquellos miedos que me detienen sin piedad alguna. Se autodestruyen mis límites clandestinos y mis noches se deshojan con parsimonia desde que las luces se han marchado a un rincón desconocido. Un embustero susurro  golpea las paredes, se revelan desgastadas de tanto ansiar escuchar el sonido de tu voz. El aire convertido en cosa remanente se me escapa por las rasgaduras de mi piel. Tu ausencia desfigurada ya no la soportan mis brazos.  Tu ausencia se ha robado las agujas de este reloj que se ha quejado sin tiempo. Con el mirar detenido en el infinito, que no respira, que no se mueve, que se deja caer como una gota de lluvia sobre una hoja; comprendo que se han suspendido las moléculas del aire y que te has llevado más que tus manías de mi mundo..."


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